Lupus y enfermedad renal

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Muchas cosas se pasan por la cabeza cuando le hacen el diagnóstico de lupus a alguien. Resulta aún mas desconcertante cuando se confirma también que está afectando la salud de los riñones. ¿Pero esto que es?

El sistema renal está compuesto por los riñones y la vía urinaria donde encontramos los uréteres, la vejiga y la uretra. Los riñones son los órganos responsables del mantenimiento del agua corporal, la eliminación de productos de desecho y sustancias tóxicas producto del metabolismo, así como de la regulación de hormonas que ayudan a controlar la presión arterial y el volumen de la sangre.

El lupus es una enfermedad crónica autoinmune en la que  existe un ataque  a diferentes órganos y tejidos como la piel, las mucosas, las articulaciones, los riñones, los pulmones y el sistema nervioso entre otros, provocando daño e inflamación a cualquier nivel.

Se manifiesta alternando períodos de mayor actividad o más síntomas (exacerbación) con otros de inactividad (remisión). Estos ataques a su vez pueden ser leves o graves.

Hasta la fecha no existe una cura definitiva, pero se puede controlar con medicamentos que pueden ayudar a regular el sistema inmunitario y frenar la inflamación. Existen además nuevas terapias biológicas que han abierto  vías de tratamiento y que mejoran la calidad de vida de los pacientes

Hablando de inmunidad, el 100% de los pacientes presenta anticuerpos antinucleares, que cuando son negativos excluye la existencia de esta enfermedad. También existen otros auto anticuerpos más específicos del lupus, conocidos como anti-DNA o anti-Sm, cuya presencia permite confirmar el diagnóstico.

Se denomina nefritis lúpica cuando el lupus ataca al riñón, principalmente a sus unidades funcionales conocidas como nefronas. Sin tratamiento oportuno el lupus puede causar un daño severo e irreversible de la función renal que puede llevar a la necesidad de un tratamiento especifico para suplirlo como lo es la diálisis.

Como es característico de la enfermedad renal, suele ser silenciosa en las primeras fases, aunque hay unas pocas de debutan de una forma severa requiriendo hospitalización. Los primeros síntomas de la nefritis lúpica son el aumento de peso y la hinchazón de los pies, tobillos, piernas, manos y párpados que puede ir empeorando durante el día.

En la orina puede observar espuma o un color rojo muy turbio como agua de lavar carne. Es muy importante la valoración prioritaria por un médico especialista en riñones (nefrólogo) para realizar las pruebas de laboratorio pertinentes.  Entre estas podemos tener recolección de orina, análisis de sangre y hasta una biopsia renal, la cual consiste en extraer de manera ambulatoria una parte mínima del riñón para determinar la clasificación y estadio, dirigir el tratamiento y establecer el pronostico.

La nefritis lúpica no es la única complicación que se puede presentar con lupus, pero si es muy importante porque compromete la calidad de vida y es necesario el seguimiento y tratamiento por especialistas expertos en el tema como los nefrólogos.

En Colombia existen fundaciones para pacientes con lupus donde brindan asesoría, se puede compartir la experiencia de vida con otros pacientes con la misma enfermedad y recibir apoyo psicológico. También educación en autocuidado, empoderamiento, aprender diferentes labores y manualidades.

Son muchas las personas afectadas por esta patología en Colombia, en especial en la costa colombiana, especialmente mujeres jóvenes en edad fértil y población de bajos recursos. El antecedente familiar también es importante siendo mas susceptibles individuos con algún familiar afectado entre un 5 y 13%.

Para mas información y dudas acuda a su especialista en nefrología de confianza que estará dispuesto a resolverlas.

Dra. Mercedes Alfaro Tejeda

Médico Nefróloga

Docente universitaria

Programa de Protección renal

 

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